
Tercer y último tomo de la crónica de Bernal Díaz del Castillo. Narra las expediciones posteriores a la caída de México, entre ellas la jornada a las Hibueras, los pleitos y residencias contra Cortés y el gobierno de los oidores y virreyes. Concluye con las quejas del autor sobre el reparto de mercedes entre los conquistadores y con su memoria de quienes sirvieron en la conquista.