Tars Tarkas encuentra un amigo
Hacia el mediodía pasé a baja altura sobre una gran ciudad muerta del antiguo Marte, y al deslizarme hacia la llanura más allá, di de lleno con varios miles de guerreros verdes enfrascados en una batalla terrible. Apenas los hube visto cuando una descarga de disparos se dirigió hacia mí y, con la puntería casi infalible de su objetivo, mi pequeña nave quedó convertida al instante en un piltrafa arruinada, que descendía de forma errática hacia el suelo.
Caí casi directamente en el centro del feroz combate, entre guerreros que no habían visto mi aproximación, tan ocupados estaban en luchas a vida o muerte.
Los hombres luchaban a pie con espadas largas, mientras que el disparo ocasional de un tirador de élite en las afueras del conflicto abatía a algún guerrero que por un instante se separaba de la masa entrelazada.
A medida que mi máquina descendía entre ellos, me di cuenta de que era luchar o morir, con grandes posibilidades de morir en cualquier caso, así que toqué el suelo con la espada larga desenvainada, dispuesto a defende¬rme como pudiera.
Caí junto a un enorme monstruo que se batía con tres antagonistas, y al mirar de soslayo su rostro feroz, lleno del fulgor del combate, reconocí a Tars Tarkas el thark. Él no me vio, ya que estaba un poco detrás de él, y justo en ese momento los tres guerreros que se le oponían, y a quienes reconocí como warhoons, cargaron simultáneamente.