indirectos de dicha modificación, o de los cambios correlacionados con ella. Este es un matiz sutil pero crucial sobre el cual la mayoría de los escritores divulgativos se confunden. Examinémoslo mediante un caso hipotético. Una mujer, que de por sí no es fuerte, da a luz a un hijo débil. Entonces la mujer se adentra en el atletismo para prepararse mejor para la maternidad; sespecializa en el tenis. Al cabo de unos años da a luz a un segundo hijo, que es mucho más fuerte y está mucho mejor desarrollado que el primero. «Mirad», dirá alguien, «cómo la madre ha transmitido su adquisición a su descendencia». Concedemos que su mejorada salud general probablemente dará como resultado un hijo mejor nutrido que el primero; pero eso es muy diferente de la herencia. Si, sin embargo, la madre hubiera jugado al tenis hasta que su brazo derecho se hubiera hiperdesarrollado y su columna se hubiera desviado; si estas características no estuvieran presentes en ninguna parte de su ascendencia ni se hubieran visto en el primer hijo; pero si el segundo hijo naciera con la columna desviada y un brazo derecho de musculatura exagerada, estaríamos dispuestos a considerar el caso sobre la base de la herencia de un carácter adquirido. Es poco probable que se nos presente un caso así.
Para expresar el asunto de un modo más general, no basta con demostrar que alguna modificación en el progenitor da como resultado alguna modificación en el hijo.
Para los fines de este argumento, debe haber una modificación similar.
(8) Finalmente, se presentan con frecuencia datos que abarcan únicamente dos generaciones: padres e hijos. De hecho, casi todos los datos aducidos para demostrar la herencia de los caracteres adquiridos son de este tipo. Tienen poco o ningún valor como prueba. Los casos que abarcan varias generaciones, en los que se aprecia un cambio