Ahora cuento lo que supe en Texas en mi temprana juventud,
- (No cuento la caída del Álamo,
- Ni uno solo escapó para contar la caída del Álamo,
- Los ciento cincuenta aún guardan silencio en el Álamo,)
Es la historia del asesinato a sangre fría de cuatrocientos doce jóvenes.
Retirándose habían formado en cuadro hueco con su equipaje como parapeto,
- Nueve vidas de entre los enemigos circundantes, nueve veces su número, fue el precio que cobraron por adelantado,
- Su coronel estaba herido y su munición agotada,
- Negociaron una capitulación honorable, recibieron documento y sello, entregaron las armas y marcharon de regreso como prisioneros de guerra.
Eran la gloria de la raza de los rangers, * Incomparables con el caballo, el rifle, el canto, la cena, el cortejo, * Grandes, turbulentos, generosos, apuestos, orgullosos y afectuosos, * Barbudos, bronceados, vestidos con el atuendo libre de los cazadores, * Ni uno solo de más de treinta años de edad.
La segunda mañana de primer día los sacaron en cuadrillas y los masacraron, era un hermoso comienzo de verano, El trabajo comenzó alrededor de las cinco y terminó a las ocho.
- Nadie obedeció la orden de arrodillarse,
- Algunos hicieron una carrera frenética e inútil,
- algunos se quedaron rígidos y rectos,
- Unos pocos cayeron de inmediato, baleados en las sienes o el corazón, los vivos y los muertos yacían juntos,
- Los mutilados y destrozados escarbaban en la tierra, los recién llegados los vieron allí,
- Algunos medio muertos intentaron arrastrarse,
- Estos fueron rematados con bayonetas o masacrados con las culatas de los mosquetes,
- Un joven de menos de diecisiete años se aferró a su asesino hasta que llegaron otros dos para liberarlo,
- Los tres quedaron desgarrados y cubiertos con la sangre del muchacho.
A las once comenzó la quema de los cuerpos;
Ése es el relato del asesinato de los cuatrocientos doce jóvenes.