Codal
nydus/Moby DickPublic
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XLVIII. El primer descenso

Aterrorizados, nos lanzamos todos al mar cuando el barco por fin se dejó ver, abalanzándose directamente sobre nosotros a una distancia de poco más de su propia eslora.

Flotando sobre las olas vimos el bote abandonado, mientras por un instante se mecía y abría de par en par bajo la proa del barco como una astilla al pie de una catarata; y luego el inmenso casco pasó por encima y no se le vio más hasta que reapareció dando tumbos en la popa. De nuevo nadamos hacia él, las olas nos estrellaron contra él y por fin fuimos rescatados y subidos a bordo sanos y salvos. Antes de que la borrasca se acercara del todo, los otros botes se habían desatado de sus peces y regresado al barco a tiempo. El barco nos daba por perdidos, pero aún seguía navegando por si acaso lograba dar con alguna señal de nuestra catástrofe: un remo o un asta de arpón.

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