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La Figlia Che Piange *O quam te memoria ponam?* Muéstrate como te levantaste de los laureles, desatando los brazos llenos de flores —yo hubiera dicho: arrastrada por tus ojos— inclinando la cabeza y un poco afligida. Así debió de haber sido. Así comenzó nuestra despedida. Desgarradora y simple co

O quam te memorem virgo⁠ ⁠…

Párate en el peldaño más alto de la escalera⁠— Recuéstate en una urna de jardín⁠— Teje, teje la luz del sol en tu cabello⁠— Aprieta tus flores contra ti con dolorosa sorpresa⁠— Arrójalas al suelo y date la vuelta con un fugitivo resentimiento en los ojos: Mas teje, teje la luz del sol en tu cabello.

Así lo habría hecho marchar, Así la habría hecho ponerse de pie y llorar, Así él se habría marchado

Como el alma abandona el cuerpo desgarrado y magullado, Como la mente desertora del cuerpo que ha usado.

Debería hallar Alguna forma incomparablemente ligera y diestra, Alguna forma que ambos debiéramos comprender, Simple y desleal como una sonrisa y un apretón de manos.

Se volvió, pero con el clima otoñal cautivó mi imaginación muchos días, muchos días y muchas horas: el cabello sobre sus brazos y los brazos llenos de flores.

¡Y me pregunto cómo habrían estado juntos! Habría perdido un gesto y una postura. A veces estas cogitaciones aún asombran la medianoche turbada y el reposo del mediodía.

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