Lo mismo al mismo
15, Whittington Terrace 30 de junio de 1929
Querida, querida Petra, mi carísima,
Por supuesto que te perdono. Eres tú en realidad quien debe perdonarme a mí por decir cosas tan horribles. No hablaba en serio. En el fondo de mi corazón, en realidad sabía que me amabas todo el tiempo. Por supuesto que no podía decir adiós—eso me mataría—Sí, esa parte sí la decía en serio.
Pero ahora sí ves, ¿verdad?, que no podemos elegir esa salida. Por mi bien, dices, cariño, pero, de verdad, yo podría soportarlo todo por mí misma; solo que no quiero echar a perder la hermosa obra que hemos creado.
Haremos exactamente lo que dices, esperaremos un año a ver si pasa algo. Puede pasar, con solo desearlo lo suficiente. Dios podría hacer un milagro para ayudarnos. Esas cosas ya han sucedido antes.
Incluso podría morir —«en él la copia de la Naturaleza no es eterna»—, ¿no dice alguien eso en alguna obra de teatro? Solíamos ir a ver a Shakespeare a veces cuando estaba en el internado, y estudiábamos las obras en clase, aunque entonces no les prestaba mucha atención. No comprendía la diferencia que el arte y la poesía marcan en la vida de uno. Estaba esperando a que vinieras a enseñarme, amor mío.
Ahora voy a leer con mucha atención, para intentar ser más digna de mi adorado cuando llegue el momento feliz. (Tengo que creer que habrá un momento feliz, o me volvería loca). Este año de espera será un año de autoperfeccionamiento. Eso hará que los días desolados pasen más