que el fin último de la economía no es la propiedad, sino el bienestar humano; que los criterios del valor económico son la utilidad intrínseca, la demanda económica y el coste de producción; que la riqueza debe poseer la cualidad de poder ser almacenada; que la riqueza verdadera consiste únicamente en mercancías que sirven al bienestar humano; que los tres factores de la producción son la tierra, el trabajo y el capital; que el dinero tuvo su origen en el intercambio necesario; que este sirve como medio de cambio, patrón de valor y título de pagos diferidos; que debe poseer un valor intrínseco, que sea más estable que el de otras mercancías; que no debe confundirse con la riqueza, sino que debe entenderse en su verdadera función como riqueza representativa; que el crédito debe desempeñar un papel sumamente importante en las operaciones comerciales como capital representativo; que la agricultura es la industria fundamental, de la cual deben depender todas las demás; que la división del trabajo es el principio primordial en la base de todo intercambio; que esta da lugar a ciertas ventajas económicas importantes, y que su amplia aplicación depende de un gran desarrollo comercial; que la reciprocidad es el principio fundamental en el intercambio, así como en la estructura social; que el intercambio cumple una función social legítima al crear valores de tiempo y lugar; que la expansión industrial está limitada por una ley de rendimientos decrecientes; que el propósito principal del intercambio no debe ser el lucro, sino la satisfacción de la necesidad económica;
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CAPÍTULO VIII CONCLUSIONES GENERALES SOBRE LA IMPORTANCIA Y LA INFLUENCIA DE LA ECONOMÍA GRIEGA
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