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nydus/History of the Conquest of Mexico, Volume IIIPublic
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“Para mí yo tengo por marabilla, é grande, la mucha paciencia de Montezuma, y de los Indios principales, que assí viéron tratar sus Templos, é Idolos: Mas su disimulacion adelante se mostró ser otra cosa viendo, que vna Gente Extrangera, é de tan poco número, les prendió su Señor é porque formas los hacia tributarios, é se castigaban é quemaban los principales, é se aniquilaban y disipaban sus templos, é hasta en aquellos y sus antecesores estaban. Recia cosa me parece soportarla con tanta quietud; pero adelante, como lo dirá la Historia, mostró el tiempo lo que en el pecho estaba oculto en todos los Indios generalmente.” Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 10.

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According to Herrera, it was the Devil himself who communicated this to Montezuma, and he reports the substance of the dialogue between the parties. (Hist. general, dec. 2, lib. 9, cap. 6.) Indeed, the apparition of Satan in his own bodily presence, on this occasion, is stoutly maintained by most historians of the time. Oviedo, a man of enlarged ideas on most subjects, speaks with a little more qualification on this: “Porque la Misa y Evangelio, que predicaban y decian los christianos, le [al Diablo] daban gran tormento; y débese pensar, si verdad es, que esas gentes tienen tanta conversacion y comunicacion con nuestro adversario, como se tiene por cierto en estas Indias, que no le podia á nuestro enemigo placer con los misterios y sacramentos de la sagrada religion christiana.” Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 47.

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