“Ya que se acercaban al Aposento de Narvaez, Cortés, que andaba reconociendo, i ordenando á todas partes, dixo á la Tropa de Sandoval: Señores, arrímaos á las dos aceras de la Calle, para que las balas del Artillería pasen por medio, sin hacer daño.” Herrera, Hist. general, dec. 2, lib. 10, cap. 3.
Demanda de Zavallos en nombre de Narvaez, MS.—Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 47.
“Como hazia tan escuro auia muchos cocayos (ansí los llaman en Cuba) que relumbrauan de noche, é los de Narvaez creyéron que era muchas de las escopetas.” Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 122.
Narvaez, or rather his attorney, swells the amount of slain on his own side much higher. But it was his cue to magnify the mischief sustained by his employer. The collation of this account with those of Cortés and his followers affords the best means of approximation to the truth. “E allí le mattáron quince hombres qᵉ muriéron de las feridas qᵉ les diéron é les quemáron seis hombres del dho Incendio qᵉ despues pareciéron las cabezas de ellos quemadas, é pusiéron á sacomano todo quantto ttenian los que benian con el dho mi partte como si fueran Moros y al dho mi partte robáron é saqueáron todos sus vienes, oro, é Platta é Joyas.” Demanda de Zavallos en nombre de Narvaez, MS.
“Entre ellos venia Andres de Duero, y Agustin Bermudez, y muchos amigos de nuestro Capitā, y assí como veniā, ivan á besar las manos á Cortés, q̃ estaua sentado en vna silla de caderas, con vna ropa larga de color como narājada, cō sus armas debaxo, acōpañado de nosotros. Pues ver la gracia con que les hablaua, y abraçaua, y las palabras de tātos