These towns rejoiced in the melodious names of Tenajocoan, Quauhtitlan, and Azcapozalco. I have constantly endeavored to spare the reader, in the text, any unnecessary accumulation of Mexican names, which, as he is aware by this time, have not even brevity to recommend them. [Alaman, with some justice, remarks that these names appear unmelodious to an English writer who does not know how to pronounce them, for the same reason as English names would appear unmelodious to a Mexican. Conquista de Méjico (trad. de Vega), tom. ii. p. 115.]
They burned this place, according to Cortés, in retaliation of the injuries inflicted by the inhabitants on their countrymen in the retreat: “Y en amaneciendo los Indios nuestros Amigos comenzáron á saquear, y quemar toda la Ciudad, salvo el Aposento donde estabamos, y pusiéron tanta diligencia, que aun de él se quemó un Quarto; y esto se hizo, porque quando salímos la otra vez desbaratados de Temixtitan, pasando por esta Ciudad, los Naturales de ella juntamente con los de Temixtitan nos hiciéron muy cruel Guerra, y nos matáron muchos Españoles.” Rel. Terc., ap. Lorenzana, p. 210.
“Luego mandó, que todos se retraxessen; y con el mejor concierto que pudo, y no bueltas las espaldas, sino los rostros á los contrarios, pie contra pie, como quien haze represas.” Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 141.
“Desta manera se escapó Cortés aquella vez del poder de México, y quando se vió en tierra firme, dió muchas gracias á Dios.” Ibid., ubi supra.