De este modo, muchos han cometido un grave error al imaginar que los socialistas "amarillos" —el ala derecha de Hillquit, que todavía constituye el Partido Socialista de América— no son conspiradores que trabajan por una revolución para derrocar a nuestro Gobierno.
Por supuesto que lo son, y cualquiera que haya leído los periódicos y publicaciones socialistas, aunque sea en un grado muy limitado, puede ver fácilmente que estos supuestos "moderados" lo parecen solo en contraste con los rebeldes "rojos" más rabiosos de la Izquierda; y que el único objetivo tanto de la Derecha como de la Izquierda es sembrar el descontento y fomentar el odio de una clase contra otra precisamente para que algún día estalle una rebelión.
Bien es verdad que los astutos líderes de la Derecha no actúan con la imprudencia de los exaltados líderes de la Izquierda, pues temen que la precipitación los arrastre a una revuelta prematura y fracasada; sin embargo, están sembrando la semilla de la revolución con tanta certeza como los comunistas, y tal vez con mucho más éxito, debido a que proceden con mayor prudencia.
De vez en cuando, al descuidarse, «se les va la lengua». Como ejemplo, citamos un fragmento de un artículo aparecido en la edición del 1 de mayo de 1919 de «The Call», el periódico fundado y controlado por Hillquit, el astuto líder de los moderados: