is the general’s own account of the matter. Diaz, however, says that he was indebted for his rescue to a Castilian, named Olea, supported by some Tlascalans, and that his preserver received three severe wounds himself on the occasion. (Hist. de la Conquista, cap. 145.) This was an affair, however, in which Cortés ought to be better informed than any one else, and one, moreover, not likely to slip his memory. The old soldier has probably confounded it with another and similar adventure of his commander.
“Otro Dia buscó Cortés al Indio, que le socorrió, i muerto, ni vivo no pareció; i Cortés, por la devocion de San Pedro, juzgo que él le avia aiudado.” Herrera, Hist. general, dec. 3, lib. 1, cap. 8.
“Por el Agua á una muy grande flota de Canoas, que creo, que pasaban de dos mil; y en ellas venian mas de doce mil Hombres de Guerra; é por la Tierra llegó tanta multitud de Gente, que todos los Campos cubrian.” Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 227.
“Y acordóse que huviesse mui buena vela en todo nuestro Real, repartida á los puertos, é azequias por donde auian de venir á desembarcar, y los de acauallo mui á punto toda la noche ensillados y enfrenados, aguardando en la calçada, y tierra firme, y todos los Capitanes, y Cortés con ellos, haziendo vela y ronda toda la noche.” Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 145.
Diaz, who had an easy faith, states, as a fact, that the limbs of the unfortunate men were cut off before their sacrifice: “Manda cortar pies y braços á los tristes nuestros compañeros, y las embia por muchos pueblos nuestros amigos de los q̃ nos auian venido de paz, y les embia á dezir, que