antes que bolvamos á Tezcuco, piensa no quedará ninguno de nosotros á vida, y con los coraçones y sangre hizo sacrificio á sus ídolos.” (Hist. de la Conquista, cap. 145.)—This is not very probable. The Aztecs did not, like our North American Indians, torture their enemies from mere cruelty, but in conformity to the prescribed regulations of their ritual. The captive was a religious victim.
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“Y al cabo dejándola toda quemada y asolada nos partímos; y cierto era mucho para ver, porque tenia muchas Casas, y Torres de sus Ídolos de cal y canto.” Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 228.