Entre formas como estas, y las muchas otras que podríamos añadirles fácilmente, es obvio que tenemos que habérnoslas con cosas que, aunque matemáticamente similares, biológi- camente hablando son fundamentalmente diferentes. Y no solo son biológicamente remotas, sino que también son físicamente diferentes, en lo que respecta a la naturaleza de las fuerzas a las que cada una debe su origen. Pues, en primer lugar, la espiral de la trompa del elefante o de la cola del camaleón es, como hemos dicho, tan solo una configuración transitoria, y es clara- mente el resultado de ciertas fuerzas musculares que actúan sobre una estructura de una forma definida, y normalmente esencialmente diferente. Es más bien una postura, o una actitud, que una forma, en el sentido en que hemos estado usando este último término; y, a diferencia de la mayoría de las formas que hemos estado estudiando, guarda poca o ninguna relación directa con el fenómeno del Crecimiento.
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CAPÍTULO XI LA ESPIRAL LOGARÍTMICA
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