Esa fue entonces la situación durante un tiempo que ella solo pudo calcular después a ojo; no hubo desarrollo ni movimiento —ningún incidente mensurable—; no hubo más que el estado que permanecía en equilibrio; por debajo de todas aquellas facultades comparativamente superficiales con las que los hombres en general llevan a cabo sus asuntos —aquel estado en el que dos Personalidades se enfrentaban, unidas en un abrazo que se hallaba en el mismo borde de la fusión.
Table of Contents
III
348