oscureció. La señora Watchett entró y caminó, Aparentemente sin verme, hacia la puerta del jardín. Supongo que le tomó un minuto más o menos cruzar el lugar, pero a mí me pareció que cruzó la habitación como un cohete. Puse la palanca en su posición extrema. La noche llegó como al apagar una lámpara, y en otro momento llegó el mañana. El laboratorio se fue desdibujando y volviendo borroso, luego más y más borroso. La noche de mañana se volvió negra, luego otra vez el día, otra vez la noche, otra vez el día, cada vez más y más rápido. Un murmullo arremolinado llenó mis oídos y una extraña y muda confusión descendió sobre mi mente.
“Temo no poder transmitir las peculiares sensaciones de los viajes en el tiempo. Son sumamente desagradables. Se experimenta una sensación exactamente igual a la que uno tiene en una montaña rusa: ¡un movimiento vertiginoso e indefenso! Sentí también la misma horrible anticipación de un choque inminente. A medida que aceleraba, la noche seguía al día como el batir de un ala negra. La vaga impresión del laboratorio pareció desvanecerse al poco tiempo, y vi el sol saltando velozmente por el cielo, cruzándolo a cada minuto, y cada minuto marcando un día. Supuse que el laboratorio había sido destruido y que había salido al aire libre. Tuve una vaga impresión de andamios, pero ya iba demasiado deprisa para ser consciente de cualquier objeto en movimiento. El caracol más lento que jamás haya reptado pasó a mi lado con demasiada rapidez para mí. La sucesión titilante de oscuridad y luz era sumamente dolorosa para la vista. Luego, en la oscuridad intermitente, vi a la luna girar velozmente por sus fases, de nueva a llena, y tuve un breve atisbo de las estrellas en órbita. Al poco rato, mientras continuaba avanzando, ganando aún más velocidad, la palpitación de la noche y el día se fundió en una continua penumbra gris; el cielo adquirió una maravillosa profundidad azul, un color espléndido y luminoso como el del anochecer temprano; el sol a los saltos se convirtió en una franja de fuego, un arco brillante, en el espacio; la luna, en una banda más tenue y fluctuante; y no podía ver nada de las estrellas, salvo de vez en cuando un círculo más brillante centelleando en el azul.