El poder impositivo ha sido utilizado por el Congreso con propósitos similares: el Congreso no tiene el poder de regular la fabricación de cerillas ni el uso de margarina; pero ha suprimido la fabricación de la cerilla de «fósforo blanco» y ha reducido en gran medida el uso de la margarina mediante la imposición de fuertes impuestos sobre ellas.
El Congreso no tiene el poder de prohibir o regular directamente la emisión de billetes de banco por parte de los bancos estatales, pero prohibió indirectamente su emisión mediante la imposición de un impuesto del diez por ciento sobre cualquier billete de banco emitido por un banco estatal.
El poder del Congreso sobre el comercio interestatal se ha utilizado de manera similar. Por lo general, el Congreso no puede otorgar indemnizaciones por accidentes a los empleados ni comprometerse directamente a suprimir la prostitución; sin embargo, como un incidente de la regulación del comercio interestatal, ha promulgado la ley de responsabilidad de los empleadores ferroviarios (Railroad Employers’ Liability Law) y la ley de trata de blancas (White Slave Law); y posee plena autoridad sobre los instrumentos del comercio, como el telégrafo y el teléfono.
Como dicho ejercicio del poder del Congreso ha sido común durante, al menos, medio siglo, el Congreso no debe dudar ahora en emplearlo allí donde su ejercicio sea urgentemente necesario.
Pues una prohibición integral de las juntas directivas entrelazadas es una condición esencial para que alcancemos la Nueva Libertad.
Tal ley implicaría un gran cambio en la relación de los principales bancos y banqueros con otros negocios. Pero es el propósito mismo de la legislación sobre el Trust del Dinero efectuar un gran cambio; y a menos que lo haga, el poder de nuestra oligarquía financiera no podrá ser quebrantado.