Pues a partir de la composición variada de dos movimientos, es muy cierto que no siempre hay la misma cantidad de movimiento en el Mundo. Pues si dos globos unidos por una varilla delgada giran alrededor de su centro de gravedad común con un movimiento uniforme, mientras dicho centro se mueve uniformemente en una línea recta trazada en el plano de su movimiento circular, la suma de los movimientos de los dos globos, tan a menudo como los globos estén en la línea recta descrita por su centro de gravedad común, será mayor que la suma de sus movimientos cuando estén en una línea perpendicular a dicha línea recta. Por este ejemplo se ve que el movimiento puede adquirirse o perderse. Pero debido a la tenacidad de los fluidos, a la atrición de sus partes y a la debilidad de la elasticidad en los sólidos, el movimiento es mucho más propenso a perderse que a adquirirse, y está siempre decayendo. Pues los cuerpos que son absolutamente duros, o tan blandos que carecen de elasticidad, no rebotarán el uno contra el otro. La impenetrabilidad hace solamente que se detengan. Si dos cuerpos iguales se encuentran directamente in vacuo, se detendrán por las leyes del movimiento allí donde se encuentren, y perderán todo su movimiento, y permanecerán en reposo, a menos que sean elásticos y reciban un nuevo movimiento de su resorte. Si tienen tanta elasticidad como la necesaria para hacerlos rebotar con una cuarta parte, o la mitad, o las tres cuartas partes de la fuerza con la que confluyen, perderán las tres cuartas partes, o la mitad, o una cuarta parte de su movimiento. Y esto puede comprobarse dejando caer dos péndulos iguales uno contra otro desde alturas iguales. Si los péndulos son de plomo o de arcilla blanda, perderán todo o casi todo su movimiento: si son de cuerpos elásticos, lo perderán todo excepto lo que recuperen de su elasticidad. Si se dice que no pueden perder más movimiento que el que comunican a otros cuerpos, la consecuencia es que in vacuo no pueden perder ningún movimiento, sino que al encontrarse deben seguir adelante y penetrar las dimensiones el uno del otro. Si tres vasijas redondas e iguales se llenan, una con agua, la otra con aceite, la tercera con pez derretida, y los licores se revuelven de manera similar para darles un movimiento vorticoso, la pez por su tenacidad perderá su movimiento rápidamente, el aceite, al ser menos tenaz, lo conservará durante más tiempo, y el agua, al ser menos tenaz, lo conservará durante más tiempo aún, pero aun así lo perderá en poco tiempo. De donde es fácil comprender que si muchos vórtices contiguos de pez derretida fueran cada uno tan grandes como los que algunos suponen que giran alrededor del Sol y de las estrellas fijas, sin embargo estos y todas sus partes comunicarían, por su tenacidad y rigidez, su movimiento los unos a los otros hasta que todos reposaran entre sí. Los vórtices de aceite o agua, o de alguna materia más fluida, podrían continuar en movimiento durante más tiempo; pero a menos que la materia estuviera carente de toda tenacidad y atrición de partes, y de comunicación de movimiento (lo cual no debe suponerse), el movimiento decaería constantemente. Viendo, por lo tanto, que la variedad de movimiento que hallamos en el Mundo está siempre decreciendo, hay necesidad de conservarlo y reavivarlo mediante principios activos, tales como los que son causa de la gravedad, por los cuales los planetas y cometas mantienen sus movimientos en sus órbitas y los cuerpos adquieren un gran movimiento al caer; y la causa de la fermentación, por la cual el corazón y la sangre de los animales se mantienen en perpetuo movimiento y calor; las partes internas de la Tierra se calientan constantemente y en algunos lugares se vuelven muy calientes; los cuerpos arden y brillan, los montañas se incendian, las cavernas de la Tierra estallan, y el Sol continúa intensamente caliente y lúcido, calentando todas las cosas con su luz. Pues
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Parte I
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