dicha atención requiere. Ocurre, sin embargo, que la bondad del vellón depende, en gran medida, de la salud, el crecimiento y el volumen del animal; la misma atención que es necesaria para la mejora del cuerpo, es, en ciertos aspectos, suficiente para la del vellón. A pesar de la degradación del precio, se dice que la lana inglesa ha mejorado considerablemente durante el transcurso incluso del presente siglo. La mejora quizás habría sido mayor si el precio hubiera sido mejor; pero lo bajo del precio, aunque pueda haber obstaculizado, ciertamente no ha impedido del todo dicha mejora.
La violencia de estas regulaciones, por lo tanto, parece no haber afectado ni la cantidad ni la calidad de la producción anual de lana tanto como cabría haber esperado (aunque considero probable que haya afectado a la segunda bastante más que a la primera); y el interés de los productores de lana, aunque haya tenido que resultar perjudicado en cierto grado, parece, en conjunto, haber sufrido mucho menos perjuicio de lo que cabría haberse imaginado.