Nelly y Rosalie (la puta del muelle del carbón)
Él rió, balanceando la cabeza de un lado a otro, caminando, seguido por Stephen: y con alegría les dijo a las sombras, almas de hombres:
―¡Oh, la noche en el salón de Camden cuando las hijas de Erin tuvieron que alzarse las faldas para pasar por encima de ti mientras yacías en tu color morado, multicolor y multitudinario vómito!
—El hijo de Erin más inocente —dijo Stephen—, por quien jamás los alzaron.
A punto de cruzar el umbral, sintiendo a alguien detrás, se hizo a un lado.
Parte. El momento es ahora. ¿Dónde entonces? Si Sócrates sale de su casa hoy, si