J. Flanagan, C. C. Entre los laicos se encontraban P. Fay, T. Quirke, etc. , etc.
—Hablando de ejercicio violente, dice Alf, ¿fuiste al partido de los Keogh y los Bennett?
―No, dice Joe.
―Oí que Fulano sacó unos buenos cien billetes con eso, dice Alf.
—¿Quién? ¿El Rayo? —dice Joe.
Y dice Bloom:
―Lo que quería decir sobre el tenis, por ejemplo, es la agilidad y el entrenamiento del ojo.
—A Blazes, dice Alf. Dejó caer que Myler andaba de copas para subir las apuestas y él dándole puñetazos todo el tiempo.
—Lo conocemos —dice el ciudadano—. El hijo del traidor. Ya sabemos qué le metió el oro inglés en el bolsillo.
—Muy tuyo eso, dice Joe.
Y Bloom vuelve a entrometerse con lo del tenis sobre césped y la circulación de