—«Malinche, aquí venimos yo y estos señores á te servir, hacerte dar todo lo que hubieres menester para tí y tus compañeros, y meteros en vuestras casas, que es nuestra ciudad; porque así nos es mandado por nuestro señor el gran Montezuma, y dice que esto lo deja, y no por falta de muy buena voluntad que os tiene.»
Y cuando nuestro capitan y todos nosotros vimos tanto aparato y majestad como traian aquellos caciques, especialmente el sobrino de Montezuma, lo tuvimos por muy gran cosa, y platicamos entre nosotros que cuando aquel cacique traia tanto triunfo, ¿qué haria el gran Montezuma?
Y como el Cacamatzin hubo dicho su razonamiento, Cortés le abrazó y le hizo muchas caricias á él y á todos los más principales, y le dió tres piedras que se llaman margajitas, que tienen dentro de sí muchas pinturas de diversas colores, é á los demás principales se les dió diamantes azules, y les dijo que se lo tenia en merced, é ¿cuándo pagaria al señor Montezuma las mercedes que cada dia nos hace?