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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXLI.

aliados; y desde allí dió la vuelta para Tezcuco, y por el camino que habia venido se volvió, y le daban grita los mejicanos, creyendo que volvia huyendo, y aun sospecharon lo cierto, que con gran temor volvió; y les esperaban en partes que querian ganar honra con él y matalle los caballos, y le echaban celadas; y como aquello vió, les echó una en que les mató é hirió muchos de los contrarios, é á Cortés entónces le mataron dos caballos é un soldado, y con esto no le siguieron más, é á buenas jornadas llegó á un pueblo sujeto á Tezcuco, que se dice Aculman, que estará de Tezcuco dos leguas y media.

Y como lo supimos cómo habia allí llegado, salimos con Gonzalo de Sandoval á le ver y recebir, acompañados de muchos caballos y soldados y de los caciques de Tezcuco, especial de D. Hernando, principal de aquella ciudad; y en las vistas nos alegramos mucho, porque habia más de quince dias que no habiamos sabido de Cortés ni de cosa que le hubiese acaecido; y despues de le haber dado el bien venido y haberle hablado algunas cosas que convenian sobre lo militar, nos volvimos á Tezcuco aquella tarde, porque no osábamos dejar el real sin buen recado; y nuestro Cortés se quedó en aquel pueblo hasta otro dia, que llegó á Tezcuco; y los tlascaltecas, como ya estaban ricos y venian cargados de despojos, demandaron licencia para irse á su tierra, y Cortés se la dió; y fueron por parte que los mejicanos no tuvieron espías sobre ellos, y salvaron sus haciendas.

Y á cabo de cuatro dias que nuestro capitan reposaba y estaba dando priesa en hacer los bergantines, vinieron unos pueblos de la costa del Norte á demandar paces y darse por vasallos de su majestad, los cuales pueblos se llaman Tucapan y Mascalcingo é Naultran, y otros pueblezuelos de aquellas comarcas, y trajeron un presente de oro y ropa de algodon; y cuando llegaron delante de Cortés, con gran acato, despues de haber dado su presente, dijeron que le pedian por merced que les admitiese á su amistad, y que querian ser vasallos del Rey de Castilla, y dijeron que cuando los mejicanos mataron sus teules en lo de Almería, y

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