A instancias de Júpiter, Prometeo se dispuso a la creación del Hombre y de los demás animales.
Júpiter, al ver que la Humanidad, las únicas criaturas racionales, se encontraba muy superada en número por las bestias irracionales, le ordenó restablecer el equilibrio convirtiendo a algunas de estas últimas en hombres.
Prometeo hizo lo que se le mandó, y esta es la razón por la cual algunas personas tienen formas de hombres pero almas de bestias.