Este libro pretende ser un compañero de Herejes y exponer el lado positivo además del negativo. Muchos críticos se quejaron del libro llamado Herejes porque se limitaba a criticar las filosofías vigentes sin ofrecer ninguna filosofía alternativa. Este libro es un intento de responder al desafío. Es inevitablemente afirmativo y, por tanto, inevitablemente autobiográfico. El autor se ha visto empujado más o menos hacia la misma dificultad que acosó a Newman al escribir su Apologia; se ha visto obligado a ser egotista sólo para ser sincero. Si bien todo lo demás puede ser diferente, el motivo en ambos casos es el mismo. El propósito del autor es intentar explicar, no si se puede creer en la fe cristiana, sino cómo él personalmente ha llegado a creer en ella. El libro está dispuesto, por tanto, según el principio positivo de un enigma y su respuesta. Trata primero de todas las especulaciones solitarias y sinceras del propio autor y luego del estilo sorprendente en que todas ellas quedaron repentinamente satisfechas por la teología cristiana. El autor considera que esto equivale a un credo convincente. Pero si no es eso, es al menos una coincidencia repetida y sorprendente.
Gilbert K. Chesterton