El comercio y la industria se encontraban en una situación deplorable. Millones de trabajadores carecían de empleo y, en el invierno de 1876-77, el desempleo adquirió grandes proporciones, por lo que fue necesario establecer cocinas económicas y talleres estatales.
Todo autor que trata este periodo parece contar en líneas generales la misma historia, por mucho que difieran en los detalles.
«Si tan solo pudiéramos volver a la situación general de las cosas antes de la guerra», decía M. Block en 1879. «Pero los sueldos bajan y los precios suben».21
Por el mismo tiempo en que los millones franceses llovían sobre Alemania (1873), esta padecía una grave crisis financiera, y tan poco efecto tuvo la transferencia del dinero sobre el comercio y las finanzas en general, que doce meses después del pago del último plazo de la indemnización hallamos el tipo de descuento bancario más alto en Berlín que en París; y, tal como demostró el economista alemán Soetbeer, hacia el año 1878 había mucho más dinero en circulación en Francia