derviches ni de los salvajes. Un hábil y culto oficial británico escribe:
Los soldados como clase son hombres que han descartado por completo la norma civil de la moralidad. Simplemente la ignoran. Sin duda es por eso que los civiles los evitan. En el juego de la vida no siguen las mismas reglas, y la consecuencia es una gran cantidad de malentendidos, hasta que finalmente el civil dice que no volverá a jugar con Tommy. A los ojos de los soldados, la mentira, el robo, la borrachera, el mal lenguaje, etc., no son males en absoluto. Roban como grajos. En cuanto al lenguaje, solía pensar que el lenguaje del castillo de proa de un mercante era bastante malo, pero el lenguaje de los *Tommies*, en cuanto a blasfemia y obscenidad, lo supera con creces. Este departamento es una de sus especialidades. A la mentira la trata con la misma amplia indulgencia. Mentir como un cosaco es una metáfora de lo más acertada. Inventa todo tipo de mentiras elaboradas por el mero placer de inventarlas. El pillaje, de nuevo, es uno de sus placeres preferidos, no solo el pillaje por lucro, sino el pillaje por el puro gusto de la destrucción.63