CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Continental Op StoriesPublic
Page 109 of 1373
Table of Contents

Cuerpos amontonados

muertos; y no habíamos encontrado nada que pareciera tener relación alguna con sus muertes. Tampoco habíamos hallado el más mínimo nexo de unión entre Ingraham y los otros dos. Habíamos rastreado a esos otros dos paso a paso casi hasta la cuna. Habíamos dado cuenta de cada minuto de su tiempo desde que Ingraham había llegado a San Francisco⁠: con la exhaustividad suficiente para convencernos de que ninguno de los dos había conocido a Ingraham.

Ingraham, según habíamos averiguado, era un corredor de apuestas y un tahúr de pies a cabeza. Su esposa y él se habían separado, pero mantenían una buena relación. Unos quince años antes, había sido condenado por «agresión con intención de matar» en Newark, Nueva Jersey, y había cumplido dos años de condena en la prisión estatal. Pero el hombre al que había agredido —un tal John Pellow— había muerto de neumonía en Omaha en 1914.

109