Algunos refieren el Chicomoztoc á las siete cibdades del Nuevo México, que descubrió el calumniado P. Niza; pero la palabra cueva nos aleja por comple- to de esa suposición. Sin duda los nahuas de las casas grandes, cuando se ex- tendieron al Gila y á Chihuahua, se pusieron en contacto con los trogloditas, ra mejor poder conservar su desnudez y modo de vivir, con- vertida ya en uso de naturaleza; la causa que dicen que fué de su despojo y desnudez, es á saber que los Tarascos no acos- tumbraban traer bragueros, calzones ni zaragüelles, 1 ni otras maneras de coberturas para las partes deshonestas, sino como brutos animales inestados 2 de la venérea honestidad de hombres de razón, solamente tenían unas ropetas cortas á manera de saltambarcas que aún no les llegaban á las rodillas y sin man- gas, como unos coseletes sueltos y sin cuellos y abiertos para meter la cabeza, y lo demás todo cerrado, el cual hábito y tra- je en esta tierra es de mujeres; y el día de hoy usan en toda esta Nueva España y los llaman huipitti y los Españoles llaman camisas, y sobre esta ropeta se ponían encima una mantilla delgada de algodón á manera de sobre ropa que los mismos Tarascos llaman tzanatzi y los Mexicanos ayatl, y este fué su traje antiguo; la cual sobre ropa, manta ó sábana era labrada de labores tejidas muy curiosamente de colores muy vivos y diferentes imitativas á labores de seda, que se hacían de pelos de liebres y conejos, y el día de hoy se usan y estiman en mu- cho entre los naturales, y estas mantas ó sábanas anudaban sobre un hombro que les llegaban al tobillo más ó menos cortas ó largas. Las más cortas traían los mozos pulidos, y las largas los hombres viejos y ancianos, y este fué el uso antiguo de la gente Tarasca y el modo de su traje. Aunque usaban de otros géneros de ropa de plumas que llaman Pellones, de diferentes y les comunicaron parte de su cultura: entonces bajaron de las montañas algu- nas tribus de éstos, y se establecieron en las llanuras de la región meca, buscando de preferencia las islas de los lagos para sus habitaciones; y entonces también debieron recibir la lengua común, hoy llamada mexicano, y la arit- mética, el calendario y la religión de los tlapaltecas.
La región meca, que era al mismo tiempo la de los lagos, fué su nuevo pun- to de partida.