El ejército hispano-tlaxcalteca se pone en marcha y llega á México.—Arribo de Panfilo de Narvaez á Veracruz.—Lo desbarata Cortés.—Sublevación de los Mexicanos.—Muerte de Motecuhzoma.—Dudas sobre su bautismo.
Etimología de su nombre.—Los españoles abandonan la ciudad. Noche- triste.—Salto de Alvarado.—Práctica y fórmula de adoración de los mexi- canos.—Peligros que corrió Cortés.—Pérdida del tesoro de Motecuhzoma. —Continúan su retirada los españoles con dirección á Tlaxcalla.—Batalla de Otumba.—El Apóstol Santiago pelea por los españoles.—Llegan á Tlax- calla.
Como nuestros españoles y los de Tlaxcalla ovieron conse- guido tan gran victoria y tomado Cholula, quedando (ésta en pie)
por misericordia, prosiguieron su viaje á México, á donde en breves días llegaron, y el capitán Cortés fué muy bien recibido de parte del gran Señor y Rey Moctheuzomatizn y de todos los Señores Mexicanos; y dejando el suceso de esta tan famosa his- toria á los que de ella escriben y han escrito, prosiguiendo lo que vamos tratando, digo que estando en la ciudad de México Cortés en el mayor triunfo que capitán ni príncipe del mundo puede tener * ni estar como estaba*, y en la mayor cumbre que su fortuna le pudo sublimar ni pudo ponerle, vino una súbita y repentina nueva que fué de la venida y llegada de Pánfilo de Narvaez, que contra él venía y enviaba Diego Velázquez, gober- nador que £n aquellos tiempos era de la Isla de Cuba, que le fué necesario dejar aquella alteza en que estaba, é ir en perso- na al reparo de un gran daño y estorbo como éste para lo que llevaba comenzado y tenía entre manos, que tales son las co- sas inestables de este mundo, que sin pensar viene un contra- rio y un desabrimiento en los