Origen de la idolatría.—Culto á los difuntos.—Antropofagia.—Sacrificios hu- manos.—Penitencias.—Educación.—Oratoria.—Carácter y costumbres.— Cambio perjudicial que sufrieron con la Conquista.—Templos.—Keiitas # —Fuego perpetuo.—Sacerdotes.—Origen del nombre Papa, dado á éstos. —Sumo sacerdote.—Altares.—Idolos.
La idolatría universal y comer carne humana ha muy pocos tiempos que comenzó¡en esta tierra, como atrás dejamos dicho.
Las personas de mucho valor comenzaron á hacer estatuas á los hombres de cuenta que morían, y como dejaban casos y he- chos memorables en pro de la República, les hacían estatuas en memoria de sus buenos y famosos hechos; después los adoraban por dioses, y ansí fué tomando fuerza el demonio para más deveras arraigarse entre gentes tan simples y de poco talento; .y después las pasiones que entre los unos y los otros ovo, comenzaron á comerse sus propias carnes * por ven- garse de sus enemigos, y ansí rabiosamente entraron poco á po- co, hasta que se convirtió en costumbre comerse unos á otros eomo demonios; y ansí había carnicerías públicas* de carne humana, como si fueran de vaca y carnero como * el día de * hoy las hay. 1 Quieren decir que este error y cruel uso vino de 1 La especie me parece desnuda de toda verosimilitud, y debe considerarse como una de aquellas vulgaridades que acogían sin examen por inclinación á lo extraordinario, y también por el celo con que los nuevos cristianos procura- ban olvidar y hacer detestables los ritos gentílicos. La autoridad del cronista la provincia de Chalco á ésta, y lo mismo los sacrificios de la idolatría y el sacarse sangre de sus miembros y ofrecerla al de- monio. Las carnes que se sacrificaban y comían * eran carnes * de los hombres que prendían en la guerra y de esclavos ó pri- sioneros. Ansimismo vendían niños recién nacidos y de dos años para arriba