memoria y recordación de quien fué. Otros, aunque 1 eran Señores, eran llevados con la misma solemnidad y pompa, y no los quemaban, sino que los enterra- ban en bóvedas y sepulturas que les hacían, y allí se enterraban vivas con ellos doncellas y criados, enanos y corcovados, y otras cosas que el tal Señor mucho amaba, y con muchedumbre de matalotaje y comida para aquella jornada que se hacía para la otra vida; y este error usaban pobres y ricos y cada uno se enterraba según su cualidad.
Después de este entierro iban á la casa del difunto, en la cual hacían grandes fiestas y comidas muy espléndidas, y grandes bailes y cantares, y gastaban veinte ó treinta días en comidas y bebidas sus haciendas después de muertos, cuya costumbre en muchas partes de esta tierra ha quedado muy arraigada.
Lo mismo se hace en los casamientos, pues gastan todas las parentelas cuanto tienen, en esta forma; que cuando se celebra un casamiento, de parte del desposado toda su parentela ofre- cía para el ajuar y casamiento, cada uno lo que tenía para la des- posada, joyas de oro ó plata, esclavos y esclavas, hilo y algodón, cacao, cofres de madera y de diferentes cosas, esteras según su usanza; de parte de la desposada ofrecían ropas muy ricas la- bradas, mantas para el desposado, esclavos y mucha plumería:
por manera que con estos presentes había que gastar grandes tiempos, y después de esto daban grandes y muy espléndidas y suntuosas comidas y bebidas de grandes diversidades de ex- trañezas, de aves, venados y otras cazas de montería, que sería detenernos mucho tratar de estas menudencias. Duraban estas fiestas muchos días en juegos, bailes y pasatiempos, según la 1 Así en ambos manuscritos, más por el sentido parece que debe decir: " aun- que no eran, etc."—K.
calidad de las personas que se casaban y contraían estos ma- trimonios.
Estos mismos ritos tenían cuando paría una mujer de alguna persona grave y de cuenta, pues que ansí como se sabía haber parido, á la hora