y cierto que hay en ello mucho de contar, mas sólo diré una curiosidad y cuidado que se tuvo.
Al tiempo de bautizarlos 2 se tenía esta orden: un día que se bautizaban los varones se llamaban Juanes, otro en que se bauti- zaban las mujeres se llamaban Anas, otro día Pedros, otro Ma- rías, de suerte que venían por días los nombres de los varones:
dábaseles una cedulita en que se escribían para que no se ol- vidasen los nombres de los bautizados aquel día. Ansí se usó en esta provincia de Tlaxcalla muchos años, que llevaban por memoria los nombres, porque muchos nombres se olvidaban y venían á buscarlos en el Padrón del bautismo, y ansí mismo vi yo en otras provincias de esta tierra hacer la misma diligencia.
1 Sin duda aquí falta el fin del párrafo; y lo supliremos diciendo, que Ci- tlalpopocatzin se llamó Bartolomé, y Tletmexolotzin se llamó Gonzalo.
2 El autor se refiere al bautismo administrado al común de los indios y no al antes mencionado de los caciques y señores.—R.