ellos pro- pios. Acabada la guerra de Gholula entendieron y conocieron los Gholultecas que era de más virtud el Dios de los hombres blancos y sus hijos más poderosos. Los Tlaxcaltecas * nuestros amigos * viéndose en el mayor aprieto de la guerra y matanza llamaban y apellidaban al Apóstol Santiago, diciendo á grandes voces Santiago!; y de allí les quedó que hoy en día ha- llándose en algún trabajo los de Tlaxcalla, llaman al Señor San- tiago. Usaron los de Tlaxcalla de un aviso muy bueno que les hizo Cortés, porque fueran conocidos y no morir entre los ene- migos por yerro, * porque sus armas y divisas eran casi de una manera y había en ellas poca diferencia, que como era tan gran multitud de gente la una y la otra, ansí fué menester, porque si esto no fuera en tal aprieto se mataran unos á otros sin co- nocerse; y ansí * se pusieron en las cabezas unas guirnaldas de esparto á manera de torzales, 1 y con esto eran conocidos * los de nuestra parcialidad* que no fué pequeño aviso. Destruida en esta primera entrada que se hizo Gholula, y muerta tanta muchedumbre de gente, pasaron luego nuestros ejércitos ade- lante, poniendo grande temor y espanto por donde quiera que pasaban, hasta que la
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Capitulo V.
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