Este propio año que vino el Marqués de Falces, en la flota que vino fué envia- do preso D. Martín Cortés á los Eeynos de Castilla y D. Luis su hermano, y no los hallaron acá los Jueces Pesquisidores.—R.
y tener presidios en muchas partes de toda la tierra de Chichi- mecas, donde se gastaba con la soldadesca más de doscientos mil pesos; de suerte que toda la tierra estaba en gran detrimen- to, y costaba muchas vidas de españoles todos los años, de ro- bos y daños que hacían los Chichimecas. Con estos presidios se reparaban en parte los daños que los salteadores Chichime- cas hacían: en tiempo que gobernaba esta Nueva España se in- trodujo el derecho de alcabala y comenzó á pagar con harto disgusto de los vecinos, que por ello fué aborrecido. 1 En el año de 1576 sobrevino á esta tierra una muy gran pes- tilencia y mortandad en los naturales della, que duró más de un año, arruinó y destruyó la mayor parte de la Nueva España, y casi quedó despoblada de indios. Un mes antes que comenzase la mortandad se vió una muy gran señal en el cielo, porque se vieron en el sol tres ruedas que parecían tres soles muy san- grientos inflamados de fuego, * que hacían uno las colores. * Estas tres ruedas eran semejantes al arco del cielo llamado Iris;
duraron desde las ocho hasta casi la una después de medio día.
Al cabo de catorce años de su buen Gobierno, vino por Virrey desta tierra D. Lorenzo Xuárez de Mendoza, Conde de la Coru- ña, y el dicho D. Martín Enríquez fué por Virrey al Perú, donde vivió tres años y gobernó aquellos reynos con mucha prudencia y discreción, como hombre maduro y sagaz y de grande expe- riencia, donde finó con acrecentamiento de gloria y eterna fama;
y el Conde de la Goruña prosiguió en su Gobierno tres años con mucha mansedumbre, hasta que murió, y pasó desta presente vida que por su fin y muerte gobernaba. Vínole la visita para que visitase la Real Audiencia de México y Oficiales de Su Ma- jestad.