hablaron in- correctamente, aun después de que estuvieron en contacto continuo con los mé- licas y los texcocanos; y así fué preciso á los grámáticos escribir reglas espe- ciales para la inteligencia de los provincialismos de Tlaxcala. Los Sres. Gerste y Troncoso tienen una de estas obras. Natural fué por lo mismo que corrom- pieran los primeros nombres nahuas que conocieron: ya hemos visto que de Yaomaxtli hicieron Camaxtli. El nombre del lugar aquí citado, se llamaba Texcalla, que significa despeñadero; y lo corrompieron en Tlaxcalla. Oportuno por lo tanto es advertir, que el jeroglífico de este nombre, el cual representa dos manos haciendo una tortilla tlaxcalli, es solamente un signo fonético, y de ninguna manera etimológico ni representativo.
soberbia, y que cada uno se quedase con lo que oviese ganado dividiendo sus provincias y lugares, y señalando sus términos para que fuesen conocidos é no estar sujetos á un solo Gober- nador, Rey ni capitán; y estando en esta contingencia 1 tanto pudo la codiciosa ambición, que entre sí movieron guerras ci- viles, 2 conspirando contra sus mayores capitanes y señores y caudillos que los habían traído y guiado de tan lejanas tierras y cansadas peregrinaciones, ovieron lugar de tener entrada los alborotos y rebeliones entre estos bárbaros, 3 no pudieron sufrir mayoría ni igualdad, y ansí con voz de libertad en boca, con la mayor parte de la gente plebeya que vino con ella, dieron tras sus más principales capitanes Chichimecas, en tanto grado, que vinieron á guarecerse á las cumbres más altas de Tepeticpac, todo lo cual hicieron á fin de substraerse y ser señores de lo que habían ganado y poblado con sus gentes, y ansí conjurados contra los Chichimecas mayores y más poderosos que entonces había, vinieron á rompimiento, y á tener la más cruda y san- grienta guerra civil que en el mundo ha habido, matándose unos á otros como enemigos crueles y rabiosos perros, siendo hermanos contra hermanos, padres contra hijos, hijos contra pa- 1 en estas contiendas; manuscrito de Panes.—K.
2 Se ve claramente por este relato, que habiendo ocupado los teochichime- cas la sierra de Tepeticpac, quisieron extenderse á otras