buscarse la emancipación. Los I. W. W., al igual que la C. G. T., no son ni mucho menos tan fuertes numéricamente como suponen quienes los temen. Su influencia no se basa en sus números, sino en su capacidad para ganarse las simpatías de los trabajadores en los momentos de crisis.
El movimiento obrero en América se ha caracterizado por ambas partes por una violencia muy grande. De hecho, el secretario de la C. G. T., el señor Jouhaux, reconoce que la C. G. T. es moderada en comparación con los I. W. W. «Los I. W. W.», dice, «predican una política de acción militante, muy necesaria en partes de América, que no serviría en Francia».29
Una relación muy interesante al respecto, desde el punto de vista de un autor que no está ni totalmente del lado de los trabajadores ni totalmente del lado del capitalista, sino que está desinteresadamente ansioso por encontrar alguna solución a la cuestión social que evite la violencia y la revolución, es la obra del señor John Graham Brooks, titulada «American Syndicalism: the I. W. W.» (Macmillan, 1913). Las condiciones laborales en América son muy diferentes de las de Europa.