Se hace pasar una corriente seca de aire o de cualquier otro gas a un caudal constante a través de un largo tubo metálico TL. Tras pasar a través de una cierta cantidad de algodón hidrófilo para eliminar las partículas de polvo, la corriente de aire pasa sobre un recipiente T que contiene un cuerpo radiactivo, como el uranio, el cual no desprende una emanación radiactiva. Mediante electrodos aislados A y B, cargados a un potencial adecuado, se puede comprobar la corriente entre el tubo y uno de estos electrodos en varios puntos a lo largo del tubo.
Una pantalla de gasa, colocada sobre la sección transversal del tubo en D, sirve para prevenir cualquier acción directa del campo eléctrico al extraer iones de las inmediaciones de T.
Si el campo eléctrico es suficientemente intenso, todos los iones se desplazan hacia los electrodos en A, y no se observa corriente en el electrodo B. Si la corriente se observa sucesivamente a diferentes distancias a lo largo del tubo, estando todos los electrodos conectados a tierra excepto el que se está considerando, se encuentra que la corriente disminuye con la distancia desde el cuerpo activo. Si el tubo es de sección transversal bastante ancha, la pérdida de iones debida a la difusión es pequeña, y la disminución de la conductividad del gas se debe exclusivamente a la recombinación de los iones.