ella. Pero sostiene el punto de vista de que la prosperidad comercial de Alemania depende de su dominación política.
Tras haber descrito de manera impresionante el asombroso crecimiento del comercio y la industria de Alemania, y haber demostrado cuán peligroso competidor se ha vuelto Alemania para Inglaterra, vuelve a la vieja pregunta y se plantea qué podría suceder si Inglaterra, incapaz de doblegar al incoveniente advenedizo por medios económicos, intentara, a última hora, derribarlo.
Las citas de la National Review, el Observer, la Outlook, la Saturday Review, etc., facilitan la tesis del profesor de que esta presunción es algo más que una mera especulación abstracta.
Dado que expresen tan solo los sentimientos de una minoría exigua, son, según nuestro autor, peligrosas para Alemania en el sentido de que apuntan a una solución factible y, por consiguiente, tentadora.
El viejo librecambio pacífico, afirma, muestra signos de senilidad. Un nuevo e incipiente imperialismo se inclina en todas partes a arrojar las armas de la lucha política a la arena de la rivalidad económica.
Hasta qué punto sienten el peligro incluso aquellos que desean sinceramente la paz y que de ningún modo pueden ser considerados belicistas puede juzgarse por el siguiente texto salido de la pluma de Mr. Frederic Harrison. No presento disculpa alguna por ofrecer las citas con cierta extensión. En una carta al Times de Londres, dice: