los dos saltaron en tierra con unas dos botijas de agua; y entónces aguardamos los que estábamos con Cortés escondidos que saltasen los demás marineros; y no quisieron saltar en tierra; y los cuatro de los nuestros que tenian vestidas las ropas de los otros de Garay hacian que estaban lavando las manos y escondiendo las caras, y decian los del batel:
—«Veníos á embarcar; ¿qué haceis? ¿por qué no venis?»
Y entónces respondió uno de los nuestros:
—«Saltad en tierra y vereis aquí un poco.»
Y como desconocieron la voz, se volvieron con su batel, y por más que los llamaron, no quisieron responder; y queriamos les tirar con las escopetas y ballestas, y Cortés dijo que no se hiciese tal, que se fuesen con Dios á dar mandado á su capitan; por manera que se hubieron de aquel navío seis soldados, los cuatro hubimos primero, y dos marineros que saltaron en tierra; y así, volvimos á Villa-Rica, y todo esto sin comer cosa ninguna; y esto es lo que se hizo, y no lo que escribe el coronista Gómora, porque dice que vino Garay en aquel tiempo, y engañóse, que primero que viniese envió tres capitanes con navíos; los cuales diré adelante en qué tiempo vinieron é qué se hizo dellos, y tambien en el tiempo que vino Garay; y pasemos adelante, é diremos cómo acordamos de ir á Méjico.