vuestra propia casa; y que si alboroto ó voces daba, que luego sereis muerto de aquestos mis capitanes, que no los traigo para otro efeto.
Y cuando esto oyó el Montezuma, estuvo muy espantado y sin sentido, y respondió que nunca tal mandó, que tomasen armas contra nosotros, y que enviaria luego á llamar sus capitanes, y sabria la verdad, y los castigaria; y luego en aquel instante quitó de su brazo y muñeca el sello y señal de Huichilóbos, que aquello era cuando mandaba alguna cosa grave é de peso para que se cumpliese, é luego se cumplia; y en lo de ir preso y salir de sus palacios contra su voluntad, que no era persona la suya para que tal le mandasen, é que no era su voluntad salir; y Cortés le replicó muy buenas razones, y el Montezuma le respondia muy mejores y que no habia de salir de sus casas, por manera que estuvieron más de media hora en estas pláticas; y como Juan Velazquez de Leon y los demás capitanes vieron que se detenia con él, y no veian la hora de habello sacado de sus casas y tenelle preso, hablaron á Cortés algo alterados, y dijeron: