convirtieron al verdadero Dios y se han tornado cris- tianos, dando la obediencia al Emperador D. Carlos Rey de Castilla; 1 demás y allende de esto le ayudaron á ganar y con- quistar toda la redondez y máquina de este Nuevo Mundo, dán- dole el derecho y acción que tenían contra los mexicanos para que fuese universal Rey y Señor de ellos, y que por esto son hidalgos y caballeros. Estas y otras fanfarrias y locuras dicen, que jamás acaban de blasonar, y ansí cuando un mal español los maltrata, le dicen que es mal cristiano, que no es hidalgo ni caballero, 2 que debe ser villano, moro ó judío ó vizcaíno, y al remate cuando no hallan palabras con que podelle vituperar le dicen al fin eres portugués, pensando que en esto le han hecho muy grande afrenta.
Tornando á nuestro propósito comenzado, que es haber tra- tado de las casas de mayorazgos y señorío, 3 y de las casas sola- riegas, cualquiera capitán ó Tecuhtli que fundaba una casa ó vínculo de mayorazgo, todos aquellos soldados que tenía á su cargo en aquel repartimiento de tierras y montes que se le ha- bía dado, hacía después otro repartimiento, el cual era de esta forma y manera que diremos. Cualquier Tecuhtli que fundaba un Tecalli que es casa de mayorazgo ó Pilcalli que es casa so- lariega, todas aquellas tierras que les caían en suerte de repar- timiento con montes, fuentes, ríos ó lagunas, tomábase para la casa principal la mayor y mejor suerte ó pagos de tierra, y lue- go, las demás que quedaban, se repartían para sus soldados, amigos y parientes igualmente, y todos estos estaban obligados á reconocer la casa mayor, á acudir á ella, á alzalle, reparalle y á 1 Y además de esto, en la impresión de 1871.
- 2 " porque si lo fuera, que sus obras y palabras fueran modestas, como de caballero, porque debe, etc.; " manuscrito de Panes.—E.
3 De los mayorazgos y señoríos, en la impresión de 1871.
ser Continos 1 en ella, con reconocimiento de aves y cazas, flores y ramos para el sustento de la casa del mayorazgo; y el que lo era estaba obligado á