con tan gran poder, con mucha facilidad podían conquistar el reyno de Tlaxcalla, porque al respecto de lo que los Mexicanos señoreaban, esta provincia era de cien partes la una, y con este presupuesto ya no restaba más por conquistar, echaron los Mexicanos un bando para que todos los sujetos á México saliesen un día señalado á dar combate á la provincia por todas partes en torno de ella, y con este gran po- der serían vencidos y asolados, ó se darían forzosamente viendo tan gran peligro ante los ojos: lo cual sucedió diez y ocho años antes * de la venida de los españoles *, gobernando la provincia de Tlaxcalla en cuatro cabeceras de ella, en Ocotelolco Maxix- catzin, en la de Tizatlan Xicotencatl, en Quiahuiztlan Teohuay- HISTORIA DE TLAXCALA. 113 yacatzin y en la ele Tepeticpac TleJiuexolotzin, reynando en Hue- xotzinco Tecayahuatzin Chichimecatl Tecuhtli; y éste fué el que publicó guerra á fuego y sangre contra los de Tlaxcalla, el que convocó para venir á esta guerra á los Chulultecas, los cua- les concedieron con él tomando por instrumento el favor de las Mexicanos, y para comenzar su mal propósito, intentaron so- bornar á los del pueblo de Hueyotlipan, sujeto de esta ciudad que estaba por frontera de México, y á todos los Otomís que ansimismo estaban por guarnición de sus términos, de lo cual los Señores de Tlaxcalla tuvieron aviso de sus propios vasallos y amigos de lo que pasaba. Y con estas cosas siempre vivieron sobre el aviso con todo recato, no confiándose de ningunas gen- tes, porque por traición y engaño no fuesen asaltados: ansí per- suadidos los de las guarniciones que estaban por frontera de México con dádivas y presentes de oro y joyas, rodelas, armas y otras cosas de estima según su modo, les comunicaron y tra- taron, que cuando se oviese de dar el combate general por to- das partes de la provincia de Tlaxcalla, estuviesen sobre aviso, é que no peleasen, sino que antes fuesen y tornasen contra los de Tlaxcalla, pues serían muy bien remunerados por los Prín- cipes Mexicanos, y vencido y tomado el reyno de Tlaxcalla, se- rían señores libres y parcioneros de todo lo que se ganase.
En estos tiempos reynaba en México con gran poder Mote- cuhzomatzin. Tratado lo dicho con las guarniciones y fronteras de Tlaxcalla, no