La raíz tona significa calor y luz: así día se dice ionálli, sol tonatiuh, verano decir el Teotloquenahuaque, 1 como si dijéramos agora, aquella persona en quien asisten todas las cosas, aquella causa de to- das las cosas acompañadas, que es sólo una esencia. Finalmente este rastro tuvieron, de que había un solo Dios, que era sobre todos los dioses. * Ansimismo tuvieron en su antigüedad rastro de la eternidad, 2 porque después de esta vida sabían y enten- dían los naturales desta tierra haber otra vida, que era aquella en donde tenían su habitación y morada los dioses en * donde estaban en continuos placeres y pasatiempos y descanso. Tu- vieron ansimismo noticia de que había nueve cielos que los llamaban Chicuhnauhnepaniuhcan llhuica, donde hay perpetua holganza, porque cuando algunos Caciques de suerte ó perso- nas de calidad morían, los enterraban en bóvedas acompañados de doncellas de servicio y con alguna de sus mujeres, y con ellos se enterraban vivos hombres corcovados y enanos, con mucha comida y riqueza de ropa, plumería y oro, para el camino que llevaban hasta llegar á la gloria y lugar de los dioses. También tenían por cierto que había pena y gloria, premio para los bue- nos y castigo para los malos. Nunca conocieron ni entendie- ron el engaño en que vivían, hasta que se bautizaron y fueron cristianos. Ansimismo alcanzaron confusamente que había án- geles que habitaban en los cielos, y les atribuían ser dioses de los aires, y por tales les adoraban: á ellos atribuían los rayos, relámpagos y truenos, y que cuando se enojaban con los hom- bres les enviaban grandes terremotos, lluvias y granizos, y otras tonalco, y tonalmitl al rayo del sol, que literalmente significa flecha de luz. También al rayo del sol se llamaba acatl: por lo tanto tonacatl quiere decir ra- yo de luz, y Tonacatecuhtli el señor de los rayos de luz, como Tonacacihuatl la mujer de los rayos de luz: es decir, el dios y la diosa que nos alumbran, ó sean el sol y la luna.
1 Tlotenahuaque, manuscrito de Panes. Esta es la ortografía que se lee en los mejores escritores.—E.
2 Los cronistas del siglo XVI, no comprendiendo bien las ideas nahuas, las confundían con las cristianas. Los nahuas tenían después de la