4 Creo que debe ser tabas.
restas 1 con cerbatanas, con que mataban aves, codornices, tór- tolas y palomas torcazas.
Tenían cazas de liebres y conejos, y monterías de venados y puercos jabalíes, con redes, arcos y flechas. Tenían vergeles, ar- boledas extrañas y peregrinas, traídas de extrañas tierras por grandeza.
Usaban de baños y fuentes, deleitosos bosques y sotos hechos á mano: truanes decidores y chocarreros, enanos y corcovados hombres defectuosos de naturaleza, de los cuales se pagaban los grandes Señores; tenían sus pasatiempos ocultos y generales, según las estaciones de los tiempos: toda su felicidad estaba en el mandar y ser Señores. Lo mismo tenían en el comer y be- ber: adoraban al Dios Baco y le tenían por Dios del vino y de las bebidas que embriagaban, porque le hacían fiesta una vez en el año, y le llamaban Ometochile. 2 Preciábanse de tener muchas mujeres, todas aquellas que po- dían substentar; antiguamente no tenían más de una, y después el demonio les indujo á que tuviesen todas las que pudiesen substentar; y aunque estas fuesen sus mujeres, tenían todos una legítima con quien casaban según sus ritos para la sucesiva ge- neración, y estas mujeres legítimas eran Señoras de las demás que eran sus mancebas, á las cuales mandaban como criadas en una ó dos casas, según las tenían repartidas, y las propias mujeres legítimas mandaban á las demás que fuesen á dormir y regalar y sestear con el Señor, las cuales iban ricamente ata- viadas, limpias y lavadas para que fuesen á dormir con él, y era cuando el Señor apetecía alguna de ellas, que decía á la mujer legítima Deseo que fulana duerma conmigo, ó es mi volun- tad que vaya fulana á tal recreación conmigo; y la mujer legítima la ataviaba, aunque era tenida y reputada como á Señora, 3 y de ordinario las mujeres legítimas dormían con su maridos.
1 Caza.—E.
2 Ometochtli, dios de los banquetes.