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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo Xx.

el gran bien que tenía, que cuan- do arrancaba el corazón de las entrañas y costado del miserable sacrificado, que era tan grande la fuerza con que pulsaba y pal- pitaba, que le alzaba del suelo tres ó cuatro veces, hasta que se había el corazón enfriado, y acabado esto echaba á rodar el cuerpo muerto, palpitando, por las gradas del templo abajo, y por esta orden iban sacrificando y ofreciendo corazones al in- fernal demonio.

Entre estos sacrificios y supersticiosas crueldades, usaban de una para conocer si el demonio se aplacaba ó condescendía con las cosas que le pedían y si venía en ello. Haciánle una ofrenda de Picietl 1 molido y hecho harina y en polvo, que es una yerba á manera de beleño, y estas hojas dicen que es yer- ba de grandes virtudes para muchas enfermedades, y como yerba tan preciada, ofreciánla hecha harina, puesta en unos vasos grandes en los altares y poyos del templo entre las demás ofrendas, y de estas del Picietl guardaban particularmente, porque si algún milagro había de haber, aquí más que (en) otro alguno lugar se veía, y era, y ansí era, que cuando acudían los sacerdotes á ver otros vasos, hallaban en ellos huella ó pisadas señaladas de alguna criatura particularmente, y álas más veces pisadas de águila. Cuando esto acaecía y en aquella hora y sa- zón, la manifestaban los sacerdotes al pueblo, y luego con muy gran regocijo y solemnidad, haciendo gran ruido de trompetas y atabales, bocinas y caracoles, con todos los demás instrumen- tos de música que tenía todo el pueblo, se regocijaba con esta gran festividad que el demonio les manifestaba, y á este tiempo el oráculo de Tlaloc, si álguien insolentemente con algún atre- vimiento blasfemaba, decían que moría despedazado de rayos ó muerte arrebatada, porque también decían que este lugar era 1 Tabaco.—R.

tan inviolable, que si no eran sacerdotes, á este templo no po- dían llegar otras personas sin gran riesgo de sus vidas, y estos rayos y fuego que caían del cielo eran sin nublados y en tiem- po sereno. Guando había falta de lluvias y había gran seca en la tierra y no llovía, se hacían rogativas y

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