dijéramos agora mi muy gran Señor Huel- nohueytlatocatzin, y ansí llamaban á Marina de esta manera comunmente Malintzin. En lo que toca al origen de Malintzin, hay más grandes variedades sobre su nacimiento y de qué tierra era, de lo cual no tratarémos sino de algunos pasos y acaecimien- tos mediante ella, porque los que han escrito de las conquistas de esta tierra habrán tratado largamente de ello, especialmen- te Bernal Díaz del Castillo, autor muy antiguo que hablará * como testigo de vista* copiosamente de esto, pues se halló en todo como uno de los primeros conquistadores de este Nuevo Mun- do, al cual me remito.
Notoria cosa es y muy sabida, cómo Malintzin fué una india de mucho ser y valor, y buen entendimiento y natural mexica- el conservado como tal, es una corrupción de otro castellano. La cosa ha pasa- do de una manera enteramente diversa. Marina tenía un nombre propio me- xicano, probablemente el mismo que tuvo una de las mujeres de Maxtla, rey- de los Tepanecas llamada Malin \Torquemada, Monarquía Indiana, libro 2?
capítulo 29], del cual con la terminación reverencial tzin, se formó Malintzin. He leído en alguna memoria histórica, no recuerdo cuál, que se llamaba Ma- linalli, de cuya palabra resultaría Malinaltzin. Lo cierto es, que el nombre de Marina y quizá más propiamente María se le impuso en el bautismo: así lo dice paladinamente Bernal Díaz del Castillo, testigo de vista é irrecusable, re- pitiéndolo por dos veces en el capítulo 36 de su Historia, donde dando razón de los presentes que hizo á Cortés el Cacique de Tabasco, menciona el de vein- te mujeres "y entre ellas una muy excelente mujer que se dijo Doña Marina, y que así se llamó después de vuelta cristiana." Poco adelante agrega " é luego se bautizaron y se puso por nombre Doña Marina á aquella india y señora, etc.
Parece pues indudable que el mexicano Malintzin no es corrupción del caste- llano María y que más bien podría conjeturarse lo contrario. Así