también podemos creer que los españoles y mexicanos continuarían llamándola según su propia lengua, y que en Marina se ha de haber verificado lo que en todos los indios bautizados, esto es, que tenían como nombre propio el del Santo que se les imponía en el bautismo, convirtiéndose el suyo antiguo gentílico en una es- pecie de apelativo. De ello tenemos innumerables ejemplos en las matrículas de tributos del Siglo XVI, donde sobreabundaban los nombres de Pedro Oco- lotl, Juan Tochtli, Antonio Cuauhtli, etc., y el de la heroína que nos ocúpalo tenemos en Torquemada (Monarquía Indiana, libro 4? capítulo 27) que la llama Marina Malinche.—K.
na, la cual fué hurtada de entre sus padres, siendo de buena gracia y parecer, y entregada á unos mercaderes que trataban en toda la costa del Norte, la cual fué llevada de lance en lance hasta Tabasco y Potonchan y Acosamilco: otros quieren decir que fué hija de un mercader é que la llevó consigo por aquellas tierras, lo cual no satisface á un buen entendimiento, sino que siendo hermosa fué llevada por 1 ser mujer de algún Cacique de aquella costa, y que fué presentada por algunos mercaderes para tener entrada con los Caciques de Acosamilco y seguridad;
y ansí fué que en efecto, la tenía un Cacique de aquella tierra cuando la halló Cortés. Como quiera que sea ello pasó ansí:
otros quieren decir que Marina fué natural de la provincia de Xalisco, de un lugar llamado Huilotla; que fué hija de ricos pa- dres, y muy notables y parientes del Señor de aquella tierra.
Contradícese el ser * de aquella tierra de Xalisco, porque aque- lla Nación es de Chichimecas y la Marina era de la lengua me- xicana, muy discreta y avisada y entre los naturales tenida por muy avisada y por cortesana: aunque * había lengua me- xicana y se hablaba en aquella tierra, era tosca y grosera.