y como la Malintzin no sabía más lengua que la mexicana y la de Vilotla y Cosamel, 4 hablaba con Agnilar, y el Aguilar la decla- raba en la lengua castellana; de suerte que para interpretar la mexicana, se había de interpretar por la lengua de Vilotla y Co- sumet con Aguilar y Aguilar la había de convertir en la nuestra, hasta que la Malintzin vino hablar la nuestra.
1 Esto es, la promesa.—K.
2 Este relato es inexacto. Cuando Cortés volvió á Cozumel para reparar la nave de Escalante, y cuando el 13 de Marzo se disponía á partir la flota, llego en una canoa, escapado de su cautiverio, el diácono Jerónimo Aguilar que ha- bía vivido entre los mayas, desnudo y armado de arco y flechas. Había apren- dido la lengua del país, y así le sirvió á Cortés de intérprete en aquella región.
Como Marina fué regalada en Tabasco hacia el 17 de Abril, se ve claramen- te que no era esposa de Aguilar. Algunos suponen que después casó con él;
pero á esto se ha contestado con razón, que siendo diácono Aguilar, no podía casarse. Sí es cierto que éste tuvo hijos, los cuales están mencionados en el ma- nuscrito de Dorantes.
3 Bernal Díaz dice que la dió, y no en guarda, á Alonso Hernández Puer- tocarrero.—E.
4 Huilotla: creo que es Oluta. Cozumel, isla de las golondrinas. Amtes el autor usa también de los nombres Xalisco y Acosamilco, que son Xalixco y Acuzamil. En estas lenguas no se usaba la letra s.